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Rosa Solé, creadora de vestuarios: La nena de la perla
Reportaje - 17/10/2019 - La figurinista Rosa Solé en su taller de creación y realización, en Barcelona.

 
Marina Suleymanova: El nombre La nena de la lerla, que Rosa Solé ha elegido para su taller de vestuario, viene de su infancia y tiene una historia muy entrañable. Rosa nació en Guissona (Lleida), el pueblo donde su madre de joven tenía una mercería que se llamaba La Perla. Y cuando la pequeña Rosa iba a las tiendas del pueblo a comprar, las señoras mayores le decían “Què vol La nena de la perla?” (¿Qué quiere La nena de la perla? en castellano). Así era como la llamaban, entonces. Al pasar el tiempo, Rosa recuperó aquel nombre para su taller de sastrería. Un taller de donde salen los vestuarios de origen absolutamente romántico y con una historia que contar.
 
Cuando la madre de Rosa Solé se dio cuenta de que a su hija se le daba bien hacer cosas con las manos, se la llevó a su hermana modista para que le enseñara a coser. Después de mucho tiempo, Rosa empezó a estudiar medicina y psicología y, en un momento dado, dejó todos los estudios y decidió hacer un curso de patronaje. Luego empezó a conocer a gente del mundo del espectáculo, ya que ir al teatro le gustaba y siempre iba, y al cabo de un tiempo, viviendo en Canet de Mar, se cruzó con Comediants, una compañía de circo vanguardista que en aquella época era muy conocida en Catalunya y viajaba mucho al extranjero. En poco tiempo, entró en la compañía para trabajar como sastra y empezó a hacer los vestuarios. “Comediants fue una escuela para mí, sobre todo Andreu Sánchez, a quién siempre he considerado como a mi maestro. Me enseñó a trabajar con multitud de materiales, con volúmenes, a trabajar con la creatividad. Y me entusiasmó”, recuerda. En Comediants, Rosa conoció a Monti (Joan Montanyès), el famoso payaso catalán que en aquel tiempo hacía de músico. Se casaron y estuvieron juntos durante más de 10 años. Gracias a Monti, Rosa descubrió el mundo del payaso y se enamoró. Hasta el día de hoy hacer los vestuarios para payasos es un trabajo en el que “se lo pasa bomba”.
 
Rosa considera necesario hacer todo el proceso de creación del vestuario, desde el diseño hasta su realización. Dice que el diseño nunca se termina hasta que la pieza se la pone el actor, acabando de darle la vida. “La confección para mí es el mundo de las texturas, de los colores, de los materiales y el trabajo con la máquina de coser y con los hilos es un enriquecimiento”, comparte. Cuando la gente le hace una propuesta de trabajo de creación de vestuario, enseguida le vienen las imágenes a la cabeza y empieza a dibujar para explicar su idea. Rosa no tiene tarjeta de visita, ni página web para promocionarse. “Me gusta mucho cuando la gente me llama porque han visto mi trabajo y les ha gustado. Esto me da mucha seguridad y me parece una tarjeta de presentación muy bonita”.
 
La ropa de calle Rosa Solé la percibe poco simbólica y prefiere no contaminarse por el mundo de la moda. Dice que cada vestuario tiene que ser universal. Sus trabajos parece que vienen del pasado, con una hechizante historia por contar. “El tiempo hace ganar. Lo que podría ser una pérdida, para mí es una ganancia”, explica. No suele entregar los vestuarios sin un matiz de pintura o algún tipo de envejecimiento. Le encanta variar las texturas, hacer composiciones, trabajar mucho las telas. “Y cuando después notas que un actor o un payaso se siente bien en aquello que has creado, es una sensación muy agradable”, confiesa.
 
Entre los trabajos de Rosa Solé, se pueden encontrar los vestuarios para los artistas y compañías de circo como Monti & Cia., Pepa Plana, La Fura dels Baus, Circ Cric y Tortell Poltrona, Tricicle, Los Galindos, Cia La Tal, La Industrial Teatrera, Rhum & Cia, Circo Italiano, Alain Vigneau y Manolo Alcántara, entre muchos otros. Ahora está combinando su trabajo en el Teatre Nacional de Catalunya, en el que lleva en guardia más de 20 años, con tres colaboraciones propias, una de las cuales es para el nuevo espectáculo de Tortell Poltrona que el artista estrenará al final de la temporada 2019. “La gente del circo tiene una manera de vivir, de trabajar y de relacionarse muy avanzada. Es gente con mente muy abierta, muy viajera y muy revolucionaria. No me gustaría perder el contacto con ellos”, concluye.
 
(Artículo publicado en el número 60 de la revista Zirkólika)
 
 
 

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