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Animal Religion: Inconformistas y exploradores
Reportaje - 03/07/2020 - El trío que forma actualmente Animal Religio: Joan Cot, Quim Giron y Joana Serra.

Laia Zieger. “Circo contemporáneo e interdisciplinar”. De esta forma definen su compañía, Animal Religion (www.animalreligion.com), los tres artistas creadores que la forman: Quim Giron, Joana Serra y Joan Cot Ros (quien responde a esta entrevista). Actualmente, se encuentran inmersos en la creación de su próximo espectáculo, Ahir, que une cuerpo, luz y sonido, y aborda la relación del pasado con el presente. Promete ser un diálogo inter-multidisciplinar para generar experiencias tanto en el escenario como entre el público.

Desde la compañía nos hablan de la intencionalidad de sus obras y de su proceso de investigación continuado para reinventar códigos y dejar a un lado las limitaciones tradicionales. Una inquietud y constancia en su trabajo colectivo. El estreno de Ahir estaba previsto en el Teatre Nacional de Cataluña (TNC), pero la crisis sanitaria ha obligado a suspender las funciones.

Animal Religion... ¿quien es quién?

Hoy día forman parte de la compañía Quim Giron, Joana Serra y Joan Cot Ros. Quim fue el fundador de la compañía en el año 2012, dirigiéndola en solitario desde entonces. Hace un par de años, trabajando en la obra Fang, se formó el grupo actual y Quim vio la posibilidad de abrir la compañía a los tres que somos ahora, y empezar a tratar los proyectos de una forma más interdisciplinaria, colaborando circo, luz y sonido/música desde el principio de las creaciones. Tanto en ... i les idees volen como en Ahir, que son dos proyectos nuevos de la compañía, hemos trabajado en esta dirección.

¿Estáis considerados como una compañía destacada del circo contemporáneo? ¿Vuestra intención es innovar?

Nuestra intención es explorar. Como casi todo el mundo, no nos conformamos con lo que sabemos, tenemos ganas de descubrir nuevos espacios y nuevas maneras de tratar el material que utilizamos. En este caso, Quim tiene ganas de explorar las fronteras del circo, Joana las de la luz y el espacio escénico, y yo las de la música y de la música en escena. Con estas inquietudes y dentro de este diálogo trabajamos.

¿Hay alguna línea técnica que os gustaría explorar e integrar más particularmente?

Ya hace un tiempo que tenemos en mente hacer un espectáculo menos cuerpo-centrista, donde los cuerpos en escena dejan espacio a otros elementos para que tomen protagonismo y se expresen. Somos una compañía interdisciplinaria y tenemos ganas de que nuestros proyectos lo reflejen. Por ejemplo, nos atrae mucho la idea de jugar con instalaciones visuales y sonoras. Imaginamos un proyecto que mezcla el circo con instalaciones de este tipo, quizás dejando de lado las salas de teatro con sus particularidades, y moviéndonos a espacios que acojan mejor este tipo de propuestas. Una idea que tenemos, y que esperamos poder materializar pronto, es precisamente la de hacer una instalación visual y sonora interactiva, donde el público se pueda relacionar y, en momentos determinados, invitemos a un artista de circo, o incluso de otras disciplinas, para que inicie un diálogo con ella. Con este nuevo formato de compañía, queremos abrir la puerta a este tipo de proyectos y no sólo hacer espectáculos de sala que, aunque nos encanta, no es el lugar ideal para algunas de las propuestas que nos apetece hacer.

¿Nos harías una sinopsis de vuestro próximo espectáculo Ahir que se estrenará en el TNC? ¿Cuál será el hilo conductor?

El espectáculo que se estrena a finales de abril, y en el que hoy en día estamos trabajando de pleno, se titula Ahir y trata sobre la relación que tenemos con el pasado, estableciendo un espacio de diálogo metafórico entre éste y el presente. El espectáculo plantea y se pregunta cómo vemos el pasado, cómo nos dejamos influir por este, cómo alteramos nuestros recuerdos, cómo nos modifica el ayer, etc. Es un espectáculo con una dramaturgia muy clara, que se entiende siempre desde la metáfora y que genera un tipo de material abstracto, poético y quizás, en algunos casos, cómico o absurdo.

¿Qué disciplinas encontrará el espectador en el escenario?

De técnicas de circo en Ahir podréis ver acrobacia, verticales y manipulación de objetos. Aparte de esto, está Joana manipulando la luz y yo produciendo la música en directo. Fuera del escenario nos ayudan en el proceso Mercè Lucchetti con el espacio escénico, y Jordi Fondevila en la dirección.

¿Y con respecto a las influencias?

En primer lugar, decir que creo que todo el arte que consumimos de alguna manera nos influye en el arte que hacemos. Dicho esto, está claro que hay algunas influencias que son importantes para este proyecto en concreto. Yo diría que la escena artística de Nueva York de los 50-60 es una buena influencia, primero con John Cage que, por ejemplo, ya utilizaba mucha aleatoriedad para escribir sus obras, y luego con el minimalismo. Precisamente, saliendo del minimalismo y la electrónica, tenemos a William Basinski con un tratamiento del tiempo muy interesante en su música. Influencia de cuerpo por ejemplo, la Miet Warlop, que trabaja creando un ensamblaje entre objeto y cuerpo muy pintoresco. Y de luz, la Mina Tikkainen porque tiene una sensibilidad muy especial y sabe integrar muy bien la luz en el concepto del espectáculo. También de circo Andrea Salustri, que en el espectáculo Matèria trabaja circo y malabar, casi sacando su cuerpo de la mirada del público. Todas las propuestas en sus campos se salen un poco de la norma y nos motivan y nos dan energía para seguir trabajando.

¿Podemos hablar de una creación colectiva en el caso de esta obra?

La creación de Ahir se ha desarrollado completamente en colectivo. Recibimos el encargo del TNC hace ya dos años, y en ese momento no teníamos ninguna idea de lo que queríamos hacer. Pasamos bastante tiempo contemplando opciones y, un día a principios del año pasado, volviendo de un bolo en Francia en coche, tuvimos la idea original y llegando a casa teníamos el primer draft del espectáculo. Desde aquel primer borrador han cambiado muchas cosas hasta llegar al que presentaremos ahora. El hecho que más ha cambiado es, sin duda, la idea del tratamiento del material que representa el ayer. Al principio, el tratamiento del ayer se representaba únicamente tomando y manipulando datos objetivos tomados el día anterior a la actuación. Ahora mismo, el dato está presente, pero es mucho más anecdótico y el peso lo toman otros elementos. Esto lo encamina más hacia un espectáculo más cálido, a un espacio más vivo y visceral, con más humor y con mucho más viaje. Vale la pena decir que para nosotros ha sido un reto muy grande trabajar con una dramaturgia tan cerrada. No es el proceso habitual en nuestras creaciones y teníamos ganas de explorar y aprender en este campo.

¿En qué consiste esto de recopilar datos objetivos del día anterior? ¿Cuál es la intención y qué aporta al espectáculo?

Recoger los datos del día anterior al espectáculo nos permite ubicar mucho más el espacio y el tiempo a la actuación. Sentimos que tiene un punto interesante de impacto para el público entender que las voces que escuchan durante el espectáculo fueron grabadas ayer o que la música podría sonar diferente si ayer hubiera llovido o no, por ejemplo. Nos permite asegurar que cada actuación será sutilmente diferente, nos conecta mucho con la dramaturgia y, a nosotros actuando, nos permite sentir la pieza de maneras diferentes.

¿Cómo procederéis?

El día anterior a cada actuación debemos recoger algunos datos para poder hacer el espectáculo al día siguiente. Básicamente, son grabaciones de campo, tales como conversaciones de gente por la calle, ambientes diversos, etc. Estos datos sirven al día siguiente para escucharlos directamente, para utilizarlos como partitura, para modificar las luces de una escena, etc.

¿Cómo surgió la idea de trabajar de esta forma?

Nos gusta la idea de cambio dentro de las actuaciones y no reproducir el mismo acto siempre igual; por tanto, vemos natural buscar maneras para dejar elementos en cierta ambigüedad. Nos gusta que en el directo pueda haber espacios para la improvisación, y la aleatoriedad es un camino para conseguirlo. En Fang, por ejemplo, el hecho de que Quim se relacione con un cubo de barro de 500kg asegura que en cada actuación él deberá tener un diálogo con un elemento que no controla y que debido a la humedad del espacio, por ejemplo, estará más blando o más duro. Esto tiene un impacto directo en Quim y también en el público, que entendiendo el diálogo, puede viajar más lejos con su imaginario. Hemos hecho algo parecido en I les idees volen, para un público de 2 a 5 años, donde hay varias escenas en las que los niños y niñas participan, e incluso dictan el tiempo de las escenas. Esto nos obliga a estar despiertos y poner toda nuestra atención en el público, mirarlos y oírlos. Nos gusta trabajar de esta manera.

En general, ¿tiene una dinámica especial para la creación de sus espectáculos?

Creo que hay cosas que se mantienen y otras que cambian en la forma de trabajar de espectáculo en espectáculo. En común diría que las creaciones de Animal Religion siempre son espacios muy libres donde todo tiene cabida y se intenta no decir demasiados “no” de buenas a primeras. Probar y ver qué sale. De la improvisación, del juego, de las pruebas, ahí vamos viendo qué nos funciona y qué no, y desde ahí vamos trazando el camino. Ahora bien, como te decía, en el caso de Ahir, hemos hecho mucho más mesa de la que nunca habíamos hecho antes. Si lo comparamos con las primeras creaciones de la compañía, pensando por ejemplo en Sifonòfor o Chicken Legz (que son espectáculos creados con poco tiempo y de manera mucho más impulsiva) podríamos decir que hay prácticamente un abismo entre unos y otros. Ahora bien, aunque la forma de trabajar sea tan distinta, lo cierto es que hay una esencia y un interés que se mantiene y que les hace estar a todos más o menos en el mismo plano. En general, sin embargo, en los procesos actuales se ven las ganas de madurar y entender más el proceso, más reflexivo y poniendo más atención a la dramaturgia.

¿Cómo entendéis el circo actual?

Hablaré en general y desde la perspectiva de un músico que ha entrado en este mundo por casualidad, pero sí que veo mucha variedad, veo mucha creación y veo que el circo está en un buen momento. Trabajo con compañías diversas y, en general, hay energía creativa, ganas de seguir, mejorar, aprender y vivir de esto. Si se puede vivir o no, yo no te lo puedo responder, porque evidentemente existen muchos factores, pero sí que si hay ganas, decisión y originalidad. Probablemente estamos más cerca de este sueño.

A parte de este espectáculo, ¿hay más proyectos en perspectiva?

¡Eso siempre! Una idea lleva a la siguiente y esa a la próxima. Tenemos ganas de seguir explorando en el campo de las artes escénicas y ver cómo trabajamos desde nuestras tres disciplinas en conjunto. Ideas hay muchas y el tiempo lo vamos encontrando.

(Entrevista publicada en el número 64 de la revista Zirkólika). 
 
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