Mastretta, ¡Vivan los músicos!
Siete años son los que ha tardado Mastretta en publicar un nuevo larga durada, pero el tiempo no ha pasado vano. Para empezar, la banda que acompaña a Nacho Mastretta se ha doblado en número y se ha repartido el protagonismo que habían tenido siempre los vientos y la guitarra de Pablo Novoa (ex Golpes Bajos) entre el resto de músicos. Las nuevas incorporaciones son, en realidad, antiguos colaboradores de Mastretta en su faceta de compositor de bandas sonoras, entre las que hay Looking for Fidel, la película de Oliver Stone.
En el nuevo trabajo, ¡Vivan los músicos!, se ve el rastro de grandes compositores de bandas sonoras, como Nino Rota y Ennio Morricone, con atmósferas que pasan por la intriga del cine negro, la expresividad del cine mudo y el entusiasmo de las orquestas de feria, jugando con grotescos cambios de volumen. El disco, aún siendo más homogéneo, pierde un poco el estilo juguetón y sideral que tenían Música de Automóvil (2001) o Melodías de Rayos X (1998), y también se aleja de propuestas más para cabaret como el proyecto paralelo Streptease Cardiovascular o el irrepetible disco Luna de Miel (2000), en el que colaboraban algunas de las voces femeninas más interesantes del país. Mastretta ha ido siempre por libre. Durante años ha estado en la discográfica indie Subterfuge, a pesar de ser un grupo instrumental de estética jazzística y tocar en locales y festivales normalmente reservados a lamúsica pop. Cuesta creer que, teniendo la vitalidad y la energía de una marching band (tal como comprobamos el pasado 24 de enero en el Auditori), se hayan dedicado más a experimentar en estudio que a tocar en directo. Quizá eso ha hecho que su popularidad no sea tan grande como su influencia, sirviendo de acompañamiento ideal a películas, anuncios, desfiles de moda o espectáculos de calle.
Mastretta, ¡Vivan los músicos! Nuevos Medios, 2008
Oriol Raventós