Circ d’Ara Mateix. Circo queer y rueda cyr

Circ d’Ara Mateix. Circo queer y rueda cyr
'Delusional, I killed a man' de Diana Salles

La última semana de la magnífica y muy interesante muestra Circ d’Ara Mateix ha presentado cuatro espectáculos poderosos. Tres de ellos (Fragments, Happy y Delusional) acompañan o engarzan las habilidades circenses con un discurso, a veces verbal, en ocasiones implícito, sobre la identidad, la transformación, el género…

In Difference, de Jef Everaert i Marica Marinoni. Circo que rueda

In Difference es un espectáculo de una hora durante el cual dos acróbatas exploran muchas de las posibilidades que les ofrece la rueda cyr. Jugando con la relación de pareja entre los dos, buscan ir un poco más lejos de lo habitual en esta especialidad circense e intentan evitar los movimientos más convencionales. 

La vida de pareja da muchas vueltas

Durante una buena parte del espectáculo, Jef, medio tendido en el suelo, aguanta en equilibrio la rueda, encima de su barriga, luchando contra las intervenciones de Marica, que intenta desequilibrarla.

Al final de la función, los artistas hacen girar la rueda, suspendida de un cable a media altura. Jef y Marica abandonan el escenario, la sala se queda a oscuras y un único foco lateral ilumina suavemente la rueda, que gira en el aire como un holograma. Un final con su punto de magia de un espectáculo que acaba de empezar su andadura en los escenarios y que tiene muchas posibilidades de madurar y crecer.

En Fragments, La Víspera presenta mil versiones de un mismo personaje

El juego que propone La Víspera es original, sorprendente y realmente cautivador. Fragments atrapa yendo muy al fondo de ves a saber qué jugando, durante toda la función, con un mismo personaje, una única mujer, representada en escena por Vinka Delgado, Diego Hernando y Guille Leoni y repetida como títere, como un ser de cuatro piernas que repta por el escenario, como un bebé parido en escena que gatea por el suelo, como una cara enorme que aparece en la espalda de Vinka o, primero grande y más tarde pequeña, cantando en el bajo vientre de la artista… 

Una mujer es muchas mujeres

Todo ello conforma una propuesta alucinante que integra orgánicamente en su desarrollo los ejercicios circenses de contorsión, de equilibrio y de giros acrobáticos realizados por Vinka. Un espectáculo insólito que resulta fascinante.

Happy no trata sobre la felicidad, habla de la libertad

Hay propuestas de circo contemporáneo que son difíciles de definir. Happy de Cirque Désolé es una de ellas. En el escenario enorme de la sala MAC del Mercat de les Flors, Julieta Marín y Mau Cugat presentaron un espectáculo muy intenso, con una gran carga dramática y, al mismo tiempo, voluntariamente desordenado, en el que se mezclaban imágenes preciosas, como la de los dos artistas balanceándose lateralmente en un trapecio con una barra de seis metros, con momentos de montaje y desmontaje de los aparatos en los que efectuaban equilibrios y acrobacias. 

Transexualidad, drama y circo

Hacia el inicio de la segunda mitad del espectáculo, los dos artistas se desnudaron y siguieron haciendo sus ejercicios circenses con total libertad hasta el saludo final.

Después de los aplausos, Mau explicó su fascinación, desde pequeño, por un trapecista travesti que veía, en un circo cerca de su casa, cuando era un niño. Un personaje torpe del que el público se burlaba una y otra vez hasta quedar con la boca abierta al verlo realizar saltos extraordinarios. Y este personaje fue su inspiración para convertirse en artista circense transexual.

En Delusional, I killed a man, Diana Salles representa su propio funeral

Una mujer emperifollada con ropajes negros, como una burguesa de la segunda mitad del siglo XIX, recibía al público y le agradecía su presencia en un funeral de no se sabía quién.

Acto seguido se desprendía de abalorios, corsé y falda y convertía la ropa roja que le formaba una segunda falda interior, como si fueran unas enaguas, en dos telas de las que se colgaba y realizaba un excelente y original número de acrobacia y equilibrio.

Bajaba de las telas, como si falleciese, quedaba tendida en el suelo, recogía unas ropas blancas, formaba con ellas un bulto que recordaba o sugería a un bebé y paseaba por escena con la criatura recién nacida en brazos.

En pocos minutos, la artista brasileña nos había presentado su propia muerte y su propio nacimiento: la muerte de Diego, su anterior personalidad, y el nacimiento de Diana, su actual. 

Emoción, emoción, emoción. Transformación y circo.

El baile posterior, un número de círculo aéreo y unos cuantos cambios de vestuario recorrían su camino de cambio de varón a mujer. Finalmente, Diana se ponía un vestido de gala de un rosa plástico chillón y sobre ella caía una ligera lluvia de pétalos de rosa. 

Con acrobacias aéreas, con bailes, con equilibrios, con una música a menudo hipnótica y con un juego de luces muy bien trabajado, muy sugerente, la artista nos había contado su transformación.

Después de los aplausos emocionados del público, Diana nos contó que ella seguía queriendo al Diego que había sido hace años, que todavía era parte de ella y nos animaba a no amilanarnos ante las muchas posibilidades que todos tenemos de ser muchas cosas, de tener múltiples identidades. 

I killed a man es un espectáculo que primero te maravilla, luego te desconcierta, más tarde lo pillas y, finalmente, se te clava en el corazón y va creciendo con el tiempo.

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