CUAC: cuando el circo se da tiempo para encontrarse
La Convención Universal de Artes Circenses (CUAC) tendrá lugar, del 21 al 24 de mayo, en el Albergue Nueva Tierra, situado en el pequeño municipio de Piñuécar-Gandullas (Madrid).
El circo contemporáneo español volverá a encontrarse en la sierra norte madrileña en un enclave natural que, lejos de los grandes circuitos urbanos, se convierte en el escenario perfecto para un encuentro que reivindica el tiempo, la convivencia y la comunidad como valores.
CUAC no nace como un festival al uso ni como una feria de exhibición. Nace, desde su origen, como una convención de convivencia, un espacio donde artistas, estudiantes, formadores y personas vinculadas al circo pueden parar, compartir y escucharse, sin la presión del rendimiento ni de la producción constante.
Un encuentro necesario dentro del circo español
En un contexto donde el circo contemporáneo en el Estado español ha crecido de forma notable en calidad, diversidad y profesionalización, CUAC surge para cubrir un vacío: el del encuentro estatal transversal, donde distintas generaciones y disciplinas puedan convivir en igualdad de condiciones.
La Convención Universal de Artes Circenses propone un espacio donde malabaristas, acróbatas, artistas de aéreos, clowns, creadoras y creadores escénicos se encuentran no solo para mostrar, sino para practicar, investigar y dialogar. Aquí, el foco no está en la competición ni en la exhibición constante, sino en el proceso compartido.

La sierra como aliada: Piñuecar y el Albergue Nueva Tierra
La elección del entorno no es casual. El Albergue Nueva Tierra, en plena sierra norte madrileña, ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: espacio, naturaleza y silencio. Un lugar donde el circo vuelve a relacionarse con el cuerpo desde otro ritmo, donde el entrenamiento convive con los paseos, las conversaciones largas y las noches compartidas.
CUAC apuesta deliberadamente por sacar el circo de la ciudad, no como huida, sino como estrategia: crear un contexto que favorezca la concentración, el cuidado y la creación de vínculos reales. Durante cuatro días, el albergue se transforma en una pequeña comunidad circense temporal.
Talleres, espacios abiertos y práctica compartida
El programa de CUAC se articula en torno a talleres especializados, espacios de práctica libre y momentos de encuentro informal. No se trata de consumir actividades, sino de habitar el espacio.
Habrá propuestas formativas impartidas por profesionales del sector, pero también tiempo para el intercambio espontáneo, el entrenamiento colectivo y la investigación personal. CUAC defiende que aprender circo no es solo recibir conocimiento, sino compartirlo horizontalmente.
Noches, escenas y comunidad
Las noches en CUAC no son un añadido, sino parte esencial del encuentro. Cabarets, escenas abiertas, propuestas espontáneas y momentos performativos surgen de manera orgánica, sin una programación rígida, respetando el espíritu del lugar y de las personas que lo habitan.
Lejos de los grandes escenarios, CUAC propone una escena cercana, donde el error, la prueba y la complicidad forman parte del lenguaje escénico. Aquí, el aplauso no es una meta, sino una consecuencia natural del compartir.

Una convención con mirada a largo plazo
CUAC no se plantea como un evento aislado, sino como un proyecto que quiere consolidarse dentro del calendario circense estatal. Su vocación es clara: crecer con cuidado, sin perder su identidad, y convertirse en un punto de referencia para quienes entienden el circo como práctica artística, pedagógica y comunitaria.
Circo, tiempo y territorio
La Convención Universal de Artes Circenses recuerda algo fundamental: el circo no solo vive en los escenarios, sino también en los entrenamientos compartidos, en las comidas largas, en las conversaciones nocturnas y en la construcción de comunidad.
CUAC 2026 será, una vez más, un lugar donde el circo se permite ser lo que es cuando nadie lo empuja: un arte profundamente humano.
Más información e inscripciones: cuacvencion@gmail.com