El Olympia cumple hoy 100 años

El Olympia cumple hoy 100 años

Hoy 2 de diciembre se cumplen 100 años de la inauguración oficial del antiguo Teatro Circo Olympia y dos días más tarde del primer espectáculo circense presentado en el coliseo de la Ronda de Sant Pau, en Barcelona. 

Uno de los mejores circos de su tiempo

Dos años tardaron en construir el Teatro Circo Olympia. Un circo que se convirtió en uno de los grandes referentes del viejo continente gracias a las características del edificio así como por su actividad, que alternó grandes momentos con períodos de poco esplendor.

Las características principales del edificio diseñado por el arquitecto Francesc Folguera fueron descritas así por el periódico España Nueva en la edición del día posterior a la inauguración oficial: 

“Ocupa un solar de 90.000 palmos. En su gran sala, capaz para 6.000 personas, podrán darse toda clase de espectáculos, desde el simple cinematográfico hasta el complicadísimo de escenario. Tiene pista firme y pista acuática, formando el escenario y pista un solo plano. 

El escenario cuenta con todos los adelantos modernos, en escenografía e iluminación. Doble puente y doble foso. Al nivel del escenario se desarrolla la pista de circo, construida sobre un plato movible que, al descender deja al descubierto la pista acuática, que contiene 300.000 litros de agua. 

Esta pista entra hasta la primera caja del escenario al objeto de que el día que se den en ella espectáculos acuáticos, puedan montarse desde las cajas. La pista propiamente dicha va iluminada con siete potentes focos y cuatro reflectores situados a su alrededor.

La sala, en forma de anfiteatro, tiene un patio de butacas en el que pueden sentarse cerca de dos mil personas, siendo todas las butacas de la misma clase. La circuncida tiene un amplio pasillo circular. En el único piso del edificio, capaz para 3.000 personas, van los asientos numerados y la entrada general, amplia, cómoda y magníficamente instalada.”

La última representación del Olympia fue la ópera ‘La Bohème’ el 23 de febrero de 1947. Su demolición dejó Barcelona sin un edificio emblemático capaz de albergar circo y todo tipo de espectáculos e incluso competiciones deportivas como combates de boxeo. 

La iniciativa privada desiste de construir un nuevo circo

Tras el cierre y demolición del Olympia apareció en el Diario de Barcelona (14/09/1948) un artículo en el que Enrique Rodríguez Mijares reclamaba la construcción de un nuevo circo. El empresario Juan Martínez Carcellé, quien presentó algunos espectáculos en la etapa final del Olympia, respondió al escrito mostrando la intención de construir un nuevo circo. 

Al final, quien era entonces director del Circo Price de la Plaza del Rey de Madrid, acabó desistiendo de la idea. 

El empresario taurino Pedro Balañá Espinós constituyó con Lluís Coma Cros la sociedad COYBA, S.A. con la intención de construir un nuevo coliseo que se debatía entre llamarse Circo Olimpia o Nuevo Olimpia. Tras adquirir la manzana limitada por las calles Conde del Asalto y San Beltrán encargaron el proyecto a un equipo formado por cuatro arquitectos quienes diseñaron un innovador circo que contaría con una pista de hielo y con una idea revolucionaria para hacer más rápido el desarrollo del espectáculo: hacer surgir las atracciones de los fosos, como si fuera un montacargas, incluso, las jaulas de los números de las fieras saldrían montadas desde los sótanos, al igual que la pista acuática.  

Lamentablemente el Ayuntamiento de Barcelona denegó los permisos por no ajustarse al régimen de alturas que establecían las Ordenanzas municipales de Edificación.

Anteriormente a este hecho, y tras el gran éxito obtenido por el Circo Americano en 1955, sus empresarios manifestaron públicamente la voluntad de construir un nuevo circo estable. Así, durante su estancia en Barcelona, ​​Feijóo y Castilla, acompañados de sus esposas, visitaron al alcalde de la ciudad para informarle del proyecto que tenían entre manos. 

Desgraciadamente, tampoco nunca fue llevado a la práctica, aunque llegaron a encargar el proyecto a un arquitecto que construyó la maqueta de lo que querían llamar Nuevo Coliseo de Barcelona.  

Todo da a pensar que poco antes de que el Circo Price de Madrid dirigido por Arturo Castilla fuese derribado, el empresario pensó en construir un nuevo circo estable en la ciudad condal, seguramente decepcionado por las falsas promesas de los políticos de la capital española. 

El Ayuntamiento y la Feria de Muestras cedían los terrenos para construir el nuevo circo y después de cincuenta años de explotación éste volvería a ser propiedad municipal. 

El circo proyectado tendría una fachada de 80 metros en la calle Marqués de Duero y otro de 70 metros en la avenida de Lleida. Al final fue otro proyecto fallido para sumar a la lista.

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