El payaso “Cuchara” ha fallecido
Carlos Emilio Gajardo Tapia “Cuchara”, el legendario payaso chileno, ha fallecido a los 79 años de edad.
Biografía
Carlos fue bautizado artísticamente como “Cuchara” por obra y gracia de su abuelo Martín Tapia Pérez, propietario del Circo Real Arias, trapecista y payaso conocido como “Piturrito”. Debutó a temprana edad, el día que “Moñono”, la estrella del circo de su abuelo, se negó a actuar.
En una de las rutinas “Piturrito” reunía a la decena de payasos en el centro de la pista y pasaba lista como suele hacerse en las escuelas. Llegado el momento de decir el nombre de su nieto se quedó un momento en blanco sin saber cómo llamarle. Espontáneamente le bautizó artísticamente como “Cucharilla”, por ser un niño muy revoltoso, que nunca se estaba quieto, inspirándose en la imagen de una cuchara que gira velozmente alrededor del vaso cuando mezcla el café con la leche. Casualidad o no, Julio (hermano de Martín), era ya por aquel entonces conocido en Brasil como el payaso “Cucharita”.
“Cuchara” creó en 1966 un dúo de payasos con “Chirola” (Eduardo González) haciendo una gira por el norte y el sur de Chile con el circo de Raúl Quirós, quien durante este tiempo utilizó para publicitarlo el nombre de Circo Bremen e incluso se atrevió a llamarlo Circo Ataide, cambiando una la i por la y del original, para aprovecharse de la fama del famoso circo mexicano.
Posteriormente ambos hicieron una gira por Perú con el Circo Egred Hermanos. En 1969 fueron reclutados para trabajar en el programa televisivo Teleminimundo, junto a “Copucha” (Jorge Domínguez Aguilera), quien era cuñado de “Cuchara”.
Durante casi seis años consecutivos actuaron a diario en Éxito, programa animado por el José Alfredo Fuentes más conocido como el “Pollo Fuentes”. La necesidad de presentar nuevas parodias hizo que versionaran todas las entradas clásicas así como cuentos infantiles, creando sus propias entradas basadas en la observación del comportamiento de los niños. La creatividad del trío posibilitaba la improvisación: sabían cómo empezaban y acababan una parodia, pero desconocían lo que sucedería en el desarrollo de la misma.
Con el paso de los años los programas infantiles fueron desapareciendo: su humor blanco, familiar y educativo dejó de estar al uso en televisión. Les propusieron adaptarse a los nuevos tiempos pero no aceptaron cambiar la esencia de su comicidad, negándose a darle tintes picantes y morbosos.
Esta causa, unida al hecho de que los circos chilenos contarán con poco presupuesto para contratar atracciones ajenas a la familia, hizo que Chirola emigrara, en 2001, a Quart (Girona), donde residía su hermana. Esta circunstancia no comportó el final del grupo. Copucha y Cuchara siguieron sembrando sonrisas y cuando Chirola regresaba a Chile el trío se juntaba para volver a actuar.
Mi agradecimiento para “Chirola” que en estos momentos tan dolorosos para él ha encontrado un momento para ayudarme a escribir este texto.