¡Feliz Día Mundial del Circo!
Hoy 19 de abril se celebra el Día Mundial del Circo, una jornada festiva y a la vez reivindicativa de las penurias que vive nuestro sector, como deja de manifiesto el manifiesto de la APCCV escrito por Maria Colomer Pache.
¿Todo está bien? Últimamente escuchamos muchas veces la palabra reconstrucción. Venimos de unos años convulsos, pasamos una pandemia -¿sólo una?-; también hemos padecido una catástrofe de la que aún no nos hemos sobrepuesto y de la que aún falta tiempo, energías y voluntades para que podamos sentir el alivio necesario para confiar en que el futuro deje de ser incierto, ya que el presente es una nebulosa. ¿Nos reconstruiremos cuando aún falta tanto por construir, tanto por crear?
No podemos evitar estar con un hay agarrado al cuerpo, con una pregunta constante por la supervivencia. El circo viene demostrando su solidaridad en los momentos más duros y difíciles, hemos acercado nuestro arte a quienes más lo necesitan porque sabemos, por propia experiencia, lo doloroso que puede ser la soledad, la indiferencia, la indolencia de quienes tienen la responsabilidad de cuidar de la ciudadanía.
La suerte que tenemos en el circo es que somos especialistas en caídas al vacío y vuelos infinitos. Podemos crear desde el silencio, desde la oscuridad, desde el miedo, porque también lo hacemos desde la alegría, desde la esperanza, desde la confianza en que otro presente, otro futuro, es posible. Y somos capaces de unirnos para pelear por otra manera más amable de hacer las cosas.
Desde hace años el circo viene construyendo nuevos caminos, sin olvidar los ya trazados, desde una mirada abierta, buscando complicidades con otras disciplinas, lo que nos ha llevado a abordar cuestiones tan fundamentales como el respeto y la convivencia en la diversidad.
Sumamos a las inquietudes propias del circo la reflexión sobre las necesidades de entender las relaciones con nosotras mismas, con el otro, con el mundo que habitamos, desde una ética del cuidado, desde una perspectiva de género, con la escucha abierta a una naturaleza amenazada por una inconsciente actitud destructora por parte de los inhumanos humanos.

El corazón del circo sigue latiendo con fuerza a pesar de la adversidad. Tenemos la energía, el saber hacer, las ganas de compartir y de llegar a lugares insospechados. Aquí, en nuestra tierra vamos tejiendo redes que nos permiten abordar cuestiones tan importantes como el derecho a una formación reconocida por las instituciones y crear nuevas plataformas en las que los procesos de creación se vean implementados por espacios de creación que apoyen la cadena de valor, que se lleven a cabo más residencias artísticas en mejores condiciones.
Queremos que se tenga en cuenta a todas y cada una de las personas y profesionales que habitan y dan sentido a este universo del circo, también hemos trabajado por la aceptación y puesta en funcionamiento de un protocolo de acción y prevención del acoso, el abuso y la violencia sexual, y alimentamos una mirada equitativa que va permitiendo el empoderamiento y visibilidad de las mujeres creadoras y creativas.
Queremos seguir trabajando por un mayor reconocimiento, saber quiénes somos y qué hacemos, por eso nos embarcamos en un estudio que ahonda en nuestra razón de ser y existir. También seguimos insistiendo en la creación y puesta en marcha de mecanismos que ayuden al circo a salir de la supervivencia, marcada por la fragilidad y la temporalidad, y poder alcanzar una estabilidad a todos los niveles que permitan un sentimiento de dignidad pleno.
Necesitamos el apoyo indispensable, en su justa medida, de las administraciones. Necesitamos circuitos estables de programación, festivales, escuelas, espacios, ayudas que nos permitan seguir creando e investigando en las mejores condiciones posibles.
Seguiremos caminando, seguiremos construyendo nuevas maneras de hacer, y seguiremos demandando a quienes pueden que apoyen y den facilidades a un sector que no deja de crecer, en cantidad y en calidad, en libertad creativa.
Seguimos apostando por la utopía. El circo sigue tan vivo como siempre.
¡Viva el circo!