Fofito: «Me mantengo en forma»

Fofito: «Me mantengo en forma»
Fofito 'Viva el Circo'

El payaso Fofito (Alfonso Aragón) y Mónica Aragón se despiden este fin de semana del público de Barcelona después de una temporada de dos meses con el circo de los hermanos Rossi Ribes en el parque del Fòrum. A sus 73 años, Fofito mantiene viva una popularidad que empezó hace 50 años con el programa Había una vez un circo, junto a su padre Fofó y sus tíos Miliki y Gaby. El artista es un río de vida. A cada pregunta, una peripecia. Y una hora de charla con Fofito con ganas de contar aventuras da para bastante. Anécdotas a punta pala con Cantinflas, Buster Keaton y hasta con Fidel Castro.

El título del espectáculo es Viva el Circo, una creación que nació para una sola ciudad y, a causa del éxito de público, está realizando una gira que empezó en Zaragoza, ha continuado en Barcelona y ahora seguirá en Lleida. En el espectáculo, Fofito revive las canciones de siempre y exclama un gran ¡viva el circo! después de la pandemia. En esta entrevista demuestra que también él vive y ama el circo como pocos. Me recibe junto a su hija, la actriz Mónica Aragón, en la pista del circo. Es viernes 13 y de momento no hemos tenido mala suerte. La primera pregunta es obligada.

¿Teme esta fecha?

-No soy supersticioso ni creo en la mala suerte. Solo tengo miedo a morirme con dolor.

-Usted no quiere retirarse, pero quizás algun día el cuerpo le diga basta.

-¡Espero que no! He pasado por quirófano varias veces y por suerte he salido bien. Yo me mantengo en forma.

-No se retirará nunca, ¿como Charlie Rivel?

-Y como mi familia Pompoff y Thedy. Sus últimos 15 años estuvieron actuando en Estados Unidos y murieron con cerca de 80 años.

-¿Usted quiere morir con las botas puestas?

-Pues sí, y con la nariz y la camiseta larga [ríe].

-¿Cuál es el origen de la pregunta ‘¿Cómo estan ustedeeeees?’? Suena un poco raro tratar de usted a los niños…

-Sí, cuando llegamos aquí bajó el realizador del programa de televisión y nos habló a los cuatro diciendo: «¿Cómo estáis vosotros? Y en ese momento Gaby soltó: «De eso nada. Hemos hecho toda América con la frase «¿cómo están ustedes?» y seguirá así. Es el buque insignia de la familia.

M.A. Surgió en Suramérica, donde es bastante más común hablar de ustedes tanto a los niños como a los adultos. Y también es una señal de respeto al público. Da igual la edad que tenga, que sea un niño o un adulto. Es una manera de mostrarle respeto al público, por eso se ha mantenido.

-¿Cómo recuerda las primeras emisiones de televisión?

-Entre Gaby y mi padre me prepararon un número y, aunque lo hicieras mal, la gente se reía. Vivíamos en Estados Unidos. Me gustó tanto que hice mi espectáculo por mi cuenta… Hasta que llamaron del colegio para preguntar a mi padre porque faltaba todos los viernes. Le tuve que explicar que me escapaba y hacia mis propias actuaciones. Me dijo que terminara los estudios, luego habló con mis hermanos para que entrara como un cuarto miembro del grupo. Y así fue. En el año 65 debuté en televisión con ellos en San Juan de Puerto Rico.

-Alrededor de ese año hicieron una gira con Buster Keaton.

-Sí, durante los cinco años que estuvimos por Estados Unidos hicimos una gira con Buster Keaton. En la primera parte actuaba Keaton. Hicimos muy buena amistad con él. Era una persona simpática y muy sencilla. Con más de 80 años, y para demostrarnos que era acróbata, se subió al trampolín de la piscina para hacer un triple salto mortal. Estaba en forma. Le gustaba mucho jugar al solitario con las cartas. Le recuerdo con mucho cariño. Solíamos compartir los moteles y pedir comida para las cenas.

-¿Y con Charlot y Cantinflas?

-Cantinflas era muy buena persona y tenía un gran corazón [se emociona]. Nos invitó a su finca, donde tenía una plaza de toros. Allí mi padre y Cantinflas torearon una vaquilla. Cuando el circo se movía, mi padre y mis tíos hacían un número de toro cómico y sacaban siempre un becerrillo para torear. La gente se reía mucho.

-¿Se marcharon de Cuba por la revolución?

-No exactamente. Mi padre y mis tíos creían que, como pasó en España, volvería la cartilla de racionamiento. Decidieron ir a hacer televisión a Puerto Rico pensando que [la revolución] no iba a durar más de seis meses. Pero pasó el tiempo, Fidel se declaró comunista y al final mi padre y mis tíos no volvieron. Dejaron en Cuba tres casas, tres coches y dos circos.

-¿Es cierto que Fidel Castro fue figurante del programa de tu padre y tus tíos?

-¿Figurante? ¡No! Fue a hacer campaña al programa de Gaby, Fofó y Miliki. Llegó al programa como Fidelito, vestido de militar, y quiso hablar de política. Pero mi padre le dijo que era un programa para jugar con los niños. Muy hábilmente, Gaby lo sacó de la política y lo metió en las canciones. Nunca hemos tocado el tema político en la familia. Viajamos a otros países y no tenemos por qué meternos con los políticos de ningún país y menos viniendo del extranjero. De hecho, yo aquí hay veces que le comento a Mónica: «Voy a decir esto». Y ella me contesta: «Mmm… Cuidado que estás en Catalunya, cuidado que aquí son de….».

M.A.: No solo porque estemos en Catalunya. El margen es muy delicado. Los niños, que es una parte importante de nuestro público, no entienden todavía de política. Es un poco absurdo meterse en berenjenales que no van a llevar a ningún sitio. Siempre nos hemos movido en un humor blanco y familiar. Un humor que todo el mundo entienda y se lo pase bien. Es un margen que intentamos no tocar, igual que intentamos no tocar el insulto.

-Pero sí que se viste con la camiseta del Barça

-En un momento dado, Mónica me dice que me ponga cómodo. Me quito la camiseta roja y aparezco con la camiseta del Barça. Y aquí hay un aplauso y silbidos al mismo tiempo porque a los periquitos no les hace mucha gracia.

M.A.: Otras veces que has actuado aquí en Barcelona has llevado la del Espanyol…

-Y en Sevilla me acuerdo que tuve que hacerme las dos camisetas. Por delante era la del Sevilla y por detrás la del Betis. La gente aplaudía mucho. Me gusta mucho que se hable de deporte.

-Fofó sigue en el recuerdo de varias generaciones…

-Fue mi padre y mi maestro en la comedia. Estoy terminando un libro con prólogo de Álex de la Iglesia en el que estarán todas la bromas que hizo durante su paso por América.

-¿Qué canción del repertorio de los Payasos de la Tele le gusta más?

-¡Uf! Esto es como los hijos, ¿cómo vas a querer más a uno si son todos tuyos? Recuerdo que Don pepito se canta desde Canadá hasta Argentina. Es algo increíble. Y viene de un trocito de una zarzuela española. Fue muy bien acogida, como lo fue El auto nuevo, de Pipo Pescador.

-¿Cuándo empezó a cantar El auto nuevo?

-Yo hacía los coros a mi padre. Al faltar él, Miliki no podía tocar el acordeón y cantar al mismo tiempo. Propuso que la cantara yo, porque además decía que tenía el mismo tono de voz. Cuando fui a grabar con el disco de mi padre, los chicos de las mesas de sonido, me decían: «Mira Fofito, la aguja de tu padre y la tuya van exactamente igual». No es que fuerce la voz, ¡es que canto como él! Y todo empezó en Canarias, un día que mi padre no pudo cantar por un flemón.

-Creo que a Fofó le gustaba mucho Un barquito de cáscara de nuez.

-Sí, era una canción que se cantaba en Cuba en los años 40. En esa época no había proyecciones y se utilizaba un dibujo. Mi padre se sentaba y una cámara iba pasando el barquito navegando y el mosquito encima de la cáscara de nuez. Era muy bonito ver la secuencia y la tempestad con las nubes negras. Eran efectos que se empezaron a hacer en televisión. Cuando llegamos nosotros aquí empezamos a hacer este tipo de trabajo. Por ejemplo, el extintor nunca se usaba en España y no se sabía que podía hacer ese humo blanco. También hicimos tartas falsas con espuma de afeitar. En fin, muchas cosas y efectos que utilizábamos en América y que aquí eran desconocidos. Tengo baúles con partituras que Fofó cantó en América pero que aquí nunca salieron a la luz.

-Algunas personas a las que no les gustan Los Payasos de la Tele dicen que infantilizaron el circo.

-Cuando mi padre y mis tíos emigraron a América, en España el circo era para adultos. Tu veías a los señores con esmoquin y a las señoras con abrigos de pieles. Después, se hacía una función el domingo, que era la matiné, donde entraban los niños. En esa función, los payasos hasta cambiaban las parodias para que los niños se divirtieran más. Luego, con las carpas ambulantes venían más niños que padres y en televisión trabajamos más para niños.

M.A.: Los Payasos de la Tele no han hecho que el circo sea solo para niños. Llevaron el circo a la televisión, y el circo luego siguió por otros derroteros. Si lo han infantilizado lo han infantilizado esos circos llevando muñecos. De hecho, el programa de los Payasos de la Tele era un programa absolutamente familiar y toda la familia se sentaba a verlo. La prueba son las tres generaciones de público que siguen viniendo.

-Estos meses en Barcelona han conseguido llenar el circo. Era difícil remontar después de la pandemia…

-Con la pandemia, todo el espectáculo en vivo se vino abajo. Conozco grandes artistas que han tenido que hacer de camareros o meterse en una gasolinera a trabajar. Cuando se abrió de nuevo, todos dijimos ¡Viva el circo! Y por eso le pusimos este título.

-El circo remonta, però en los últimos años han desaparecido muchos circos…

-Por desgracia han desaparecido muchos; por ejemplo el antiguo circo Price. Fue una pena que lo derribaran, porque aquello era para mantenerlo. Después han hecho otro más grande pero no está tan bien llevado como lo llevaban Feijóo-Castilla.

-¿Por qué?

-Pides permiso, como lo pedí yo para hacer unas navidades hace cuatro o cinco años, y te piden tantas cosas que es imposible que un empresario pueda con todo ello.

-El circo tradicional se queja de los Premios Nacionales de Circo

-Tendría que haber un premio del gobierno. Mi familia Pompof y Thedy solo tuvieron a los 80 y tantos años un Garbanzo de Plata. Por suerte, a mi padre le dieron una calle en Madrid y muchas estatuas en distintos parques de España.

-A José Aragón Nabucodonosorcito sí le dieron un Premio Nacional en 1991…

-Correcto. Era primo hermano de mi padre y ya por vejez y por los años que estuvo trabajando por todo el mundo. ¡Ese sí que viajó! Le dieron un reconocimiento como uno de los mejores payasos. Lo conocí y conviví con él. Yo vestía a su padre mientras él se pintaba. A Pompoff lo pintaba yo y le ponía las zapatillas.

-¿Usted pintó a Pompoff?

-Tuve esa suerte, sí. Fue en el año 67 en el viejo Price. Allí estaba yo con 18 y 19 años. Me vine a España a estudiar música y por las noches estaba con Pompoff y Thedy. Mi familia eran ellos.

-¿Cómo organizaban las aventuras del programa de los Payasos de la Tele? O mejor dicho: ¿cómo las desorganizaban?

-Efectivamente. Teníamos los guiones que funcionaron muy bien en América. Un día hacíamos de bombero, otro de panadero y otro de fontanero. Y eso fue gustando en Cuba y fuera. Del programa, lo que más gustaba aparte de los números de circo eran las aventuras y las canciones. Las grabábamos en el Estudio Roma de TVE, que eran unos antiguos estudios de cine donde se grababa el programa de los payasos y el programa 1,2, 3.

-Eran una locura…

-Locura para los que tenían que preparar las paredes que se caían; para nosotros, no. A veces se hacía una toma única, que quería decir que si esa pared se caía, al día siguiente no iba a estar en pie otra vez. Por eso intentaban grabar con más de dos cámaras, por si alguna fallaba tener dónde empalmar. A veces, las explosiones eran de verdad. Siempre había un guión, pero en la familia siempre se deja un margen amplísimo al diálogo.

-¿Cómo ve el futuro del circo?

-Lo veo bien. Respecto a cuando empezamos nosotros ha cambiado y mejorado mucho: la iluminación, el sonido, el modo de trabajar… Antes llegábamos a un terreno y estaba desnivelado. Teníamos que trabajar de un lado para otro [ríe]. Ahora tienes una pista plana. Las lonas también han mejorado mucho; antes con un cigarrillo quemabas el circo y hoy en día las carpas son ignífugas. En el circo de los Rossi, por ejemplo, todo han sido facilidades y nos lo han puesto todo en bandeja de plata.

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