Bernhard Paul: el nombre que reinventó el circo

Bernhard Paul: el nombre que reinventó el circo

El año pasado, el 20 de mayo de 2007, Bernard Paul cumplió sesenta años y los celebró a lo grande, a ritmo de rock&roll, su música favorita, bajo el marco de su circo: el Roncalli.

Tuvimos el privilegio de hablar con Bernard Paul, una de las personalidades claves en la evolución del circo actual, que nos atendió amablemente en su lujosa caravana, junto con su esposa Eliane (hermana del payaso David Larible).

Ramon Bech: ¿Por qué hizo el Roncalli en Alemania y no en Austria, su país natal?

Bernhard Paul: Austria es un país pequeño y no tiene muchas grandes ciudades. Mi circo no está concebido para estar uno o dos días en una ciudad y luego marcharse a otra, sino que es un circo para permanecer muchos días en el mismo sitio y por eso sólo trabajamos en grandes ciudades.

¿Por qué puso el nombre de un Papa (Juan XXIII) a su circo?

Primero porque es un nombre que suena a circo y además a ese Papa le gustaba mucho el circo y siempre recibía a los artistas en el Vaticano. Fue un Papa muy moderno e innovador, diferente de todos los que le precedieron.

En su inicio el Cirque du Soleil recibió una fuerte ayuda del Estado, ¿a usted le ayudaron en algo los políticos?

Yo había visto muchos circos malos y entonces me dije a mi mismo que criticar era lo más fácil, tenía que intentar hacerlo mejor que ellos. Y así creé el Circo Roncalli. Empecé muchos años antes que el Cirque du Soleil, en una época en la que las cosas eran muy distintas a como son ahora. Lo hice en Alemania, la tierra de la burocracia, en un país en el que hay muchos proyectos culturales y el gobierno prefiere destinar el dinero para otras actividades culturales como el teatro, el ballet, los conciertos de música, o la ópera.

Pero en Canadá están muy contentos cuando alguien tiene un proyecto cultural interesante, porque no tienen tantos como aquí. El Cirque du Soleil lo tuvo muy fácil, con subvenciones y sin impuestos. Hay un dicho que dice que “con los pantalones llenos de dinero, aunque apestes la gente te respeta”.

La filosofía del Cirque du Soleil en sus inicios era muy parecida a la del Roncalli, una vez leí en el periódico una entrevista de Guy Laliberté, en la que decía que sin el Roncalli no hubiera sido posible crear el Cirque du Soleil.

Tuvimos que ir despacio, poco a poco, ya que los proyectos necesitan su tiempo para consolidarse. En esa época el circo no pasaba por su mejor momento y además era aburrido, todo era siempre igual, incluso los payasos tocaban todos la misma canción y nosotros fuimos los primeros en hacer un circo distinto, dándole un nuevo enfoque.

Casi todos los circos tenían música enlatada, o bien, tres o cuatro músicos que tocaban la misma música de siempre; pero nosotros teníamos una orquesta y que además tocaba una música distinta.

Teníamos algunos animales, pero no una ménagerie y en ese tiempo eso era ir contra corriente. Recuerdo cuando la gente se acercaba y nos preguntaban si teníamos muchos animales y nuestra respuesta era que no, se marchaban decepcionados.

Mi proyecto ha sido siempre privado, nunca he recibido ni un solo céntimo del gobierno, pero eso sí, he tenido que pagar muchos impuestos. Mi lema es “No hago circo para ganar dinero, sino que quiero ganar dinero para poder hacer circo”.

Guy Laliberté es todo lo contrario, es uno de los hombres más ricos del mundo, es muy profesional y muy bueno, pero creo que le falta corazón en lo que hace.

Usted tiene tres varietés (el Wintergarten de Berlín, el Roncallis Apollo de Düsseldorf y el Friedrichsbau de Stuttgart), ¿cómo se le ocurrió la idea de entrar en el mundo de los varietés y qué diferencias tienen respecto al circo?

Tienen muchas cosas diferentes, una importante es que en los varietés tienes un escenario, mientras que en el circo la pista es redonda. Había ideas que me gustaban y no las podía realizar en el circo, así que las trasladé a los varietés.

Además, su programa sólo dura un mes o dos, así que me permite poner a los artistas a prueba, entonces puedo ver si es una buena persona y no solo lo que hace como artista. Para mi es importante saber cómo es su carácter, porque en el circo vivimos juntos muchos meses y no puedes echarle al cabo de poco tiempo si no se comporta bien como persona porque hay un contrato que cumplir.

Bernhard Paul con su familia

También creó los Paläste, ¿qué nos puede contar sobre ellos?

Como viajamos por grandes ciudades, siempre me gusta acudir a sus mejores restaurantes, así que se me ocurrió proponer a algunos de sus dueños, una combinación de gastronomía y números de circo.

Al principio este concepto viajaba con el circo y mucha gente acudía a ambos. El primero fue en 1990, fui el primero en hacerlo en Chapiteau, ya que antes esta idea se hacía en edificios. Yo tengo actualmente cinco de los veinticinco que existen en el mundo, con el mismo concepto y estilo.

Los payasos en el Roncalli

Usted siempre en sus espectáculos quiere tener a buenos payasos, ¿por qué no hay buenos payasos actualmente?

Cuando era niño estaba fascinado con los payasos y he tenido suerte como empresario, ya que actualmente no hay muchos que sean buenos. No sé lo que pasa en España, pero en Alemania cuando alguien destaca como payaso, al día siguiente ya tiene un programa en la televisión.

Hay muchos canales de televisión y todos ellos necesitan tener buenos cómicos. Todos los talentos van rápido a la televisión, y yo creo que los buenos payasos son como los buenos vinos, necesitan su tiempo.

Además necesitan poder actuar frente al público, ya que una de las cosas básicas que tiene que tener un buen payaso es el timing.

Los cómicos de la televisión sólo tienen delante a las cámaras y a su audiencia, los payasos son distintos, sienten la reacción del público en el mismo instante, saben si han gustado o no.

Cuando tienes que enfrentarte muchos años con el público a diario, con el paso de los años puedes llegar a ser bueno. Pero si empiezas en la televisión nunca podrás llegar a serlo.

¿Cómo descubrió a Gensi, Monti y Oriol?

La trapecista Graziela Galán fue la primera que me habló de ellos, vi un video, me gustaron y les contraté. A mi me encantan los payasos con corazón, los que son buenos son especiales, son sensibles, como ellos.

Con el sobrenombre de Zippo, usted salía a la pista a trabajar como payaso, ¿por qué actualmente cada vez sale menos?

2006 fue el último, ya que prefiero concentrarme en mis tareas de director del circo y encargarme además de la dirección artística, ya que ser payaso lleva su tiempo para prepararse, no basta con sólo quince minutos.

Zippo es el nombre artístico del payaso de Bernard Paul

Pienso que cuando empecé con el Roncalli necesitaba estar mucho tiempo dentro de la pista, para comprender lo que hacen los artistas y lo que quiere el público.

Es muy importante que tengas el máximo respeto en lo haces, en tu profesión, hacia el público, por eso, has de intentar hacerlo siempre lo mejor que puedas.

¿Por qué para usted es tan importante que los artistas reciban al público cuando este entra al recinto?

Cuando empecé con el Roncalli, me acordé de cuando era niño, y que en la entrada de los circos habían personas vestidas con uniforme que iban gritando para que la gente entrara al circo.

Y lo que no me gustaba ver entonces no lo quise poner en práctica, así que creí que era bueno que todos los artistas recibieran a los espectadores y los saludaran, como si fuera una fiesta; para intentar crear un momento mágico y empezar así el show en ese momento, antes de que se instalen en sus asientos.

Soy coleccionista de circo como usted, así que me gustaría saber ¿cuál es su pieza más preciada?

Difícil de responder, tengo la concertina de Antonet que me regalaron la família D’Angolys, dos trajes de François Fratellini, cosas de Grock, de Rastelli… Tengo toda mi colección privada en Colonia.

El Roncalli vino a España para participar en la Expo de Sevilla, para cuando una tournée por España?

Tengo el sueño de venir algún día a trabajar en España con el Roncalli, pero con todo el material, porque tengo la corazonada que a la gente le gustaría. Pero para ello necesitamos una agencia muy profesional que nos ayude a introducirnos.

¿Cuál es su opinión sobre el nuevo Circo Price de Madrid?

Cuando hablé con los políticos de Madrid, para aconsejarles sobre la construcción del Circo Price, lo primero que les dije es que el circo es siempre un proyecto multicultural, y que cogieran referencias sobre los circos que existían en el mundo y cuáles eran los que estaban más bien construidos y fueran a hablar con sus responsables y les pidieran consejo.

Además les dije que tengo una importante colección sobre planos originales de antiguos circos estables, como el Medrano de París. Se los hubiera dejado ver, ya que a mi me hubiera gustado poderles ayudar para que tuviesen un buen circo; porque mi profesión real es arquitecto, estudié arquitectura y más tarde, arte. Pero nadie me preguntó y ese fue un gran error.

Es como si un arquitecto hiciera los planos de un hospital y no pidiera consejo a los médicos sobre cuáles son sus necesidades; es lo mismo cuando quieres construir un circo. El edificio tiene muchos errores, por ejemplo creo que las duchas no pueden estar cerca del almacén en el que se guardan los trajes, ya que estos pueden estropearse por la humedad.

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