Información clasificada [Secrets, Cia. Anna Confetti]
La Cia. Anna Confetti preestrenó el pasado viernes su one women show Secrets en el Casino de Tortellà, obra que estrenará próximamente en FETEN.
SHHH! ¿Quién no ha escuchado alguna vez aquello de Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas? Pues tenemos que aplicarnos esta discreción tras ver la nueva creación de Anna Confetti, quien pide al público que no revele nada de cuanto ha visto o escuchado.
Vamos un Top Secret en toda regla. Si ya de por sí hacer crítica circense o clownesca es algo complejo, escribir algo en esta tesitura hace que me sienta un poco Tom Cruise. Lo digo por lo de Misión Imposible…
Anna Confetti se pone de nuevo en la piel de Stefi, pero esta vez está sola ante el peligro. No os lo toméis al pie de la letra: no es que su integridad peligre como la del bueno de Tom. Lo que quiero decir es que en Secrets (Secretos en la lengua de Cervantes) no está acompañada por ninguna de las hermanas artísticas de A la Fresca. La silla gigante ha sido sustituida aquí por otro elemento al que le saca mucho jugo y no es una licuadora. Secreto de confesión. No diré más.
‘Secrets’ es una obra de madurez de Anna Confetti
Anna lleva toda la vida buscando y encontrando a su payasa, porque en esta divina profesión que escogió hace ya más de 40 años no ha dejado de aprender a diario.
Stefi es una mujer entrada en años que en esta nueva aventura —en la que cuenta con la mirada externa de Xavier Bobés—, se muestra entrañable y a la vez gamberra, discreta a ratos y morbosa en otros, dicharachera y en ocasiones poética; hábil en algunas circunstancias y patosa en otras, pero por encima de todo muy humana y apañada, pues a su particular sentido del humor añade sus habilidades como música y manipuladora de objetos.
Encontrar un concepto original como Secrets no es sencillo. Si además va envuelto de misterio, pues mejor. Anna es como las viejas dependientas de las tiendas de toda la vida, aquellas que acababan vendiéndote aquella camisa vieja pasada de moda al mismo precio, pese a que la prenda hubiera, durante años, acumulado polvo al fondo de la estantería. No me malinterpretéis: con ello no quiero decir que dé gato por liebre sino todo lo contrario.

Antes de empezar la función, supongo que al igual que el resto del público, supuse cosas que podían pasar y a la hora de la verdad no pasaron. Id a ver Secrets y entenderéis qué diablos quiere decir este crítico que no critica. Lo que sí puedo deciros es que vais a divertiros y durante un buen rato os olvidareis del maldito teléfono móvil que tanto tiempo nos roba. SHHH!