Un elogio del fracaso en un universo singular [Ceramic Circus, Julian Vogel]

Un elogio del fracaso en un universo singular [Ceramic Circus, Julian Vogel]

Julian Vogel, artista afincado en Basilea (Suiza), co-creador, co-director y único intérprete de Ceramic Circus, presentó este espectáculo realmente peculiar dentro de la programación del Festival Grec de Barcelona, en la sala Ovidi Montllor del Institut del Teatre.

En una pista circular situada en el escenario, en medio de la que colgaba, desde el telar, una esfera cilíndrica blanca, Vogel desarrolló un espectáculo de casi una hora en la que mezcla percusión, efectos acústicos, platos chinos y muchas, muchísimas vueltas a la pista en bicicleta y en patines. 

Un espectáculo sorprendente

La función empieza con el artista sentándose frente a una caja de percusión situada en el centro de la pista y tocando con unas baquetas, durante unos diez minutos, un redoble que va aumentando, muy lentamente, de intensidad. Mientras, la bola blanca inicia un leve movimiento circular que va haciéndose más y más veloz y más amplio y que Vogel tendrá que ir evitando y esquivando durante el número siguiente en el que va dando vueltas a la pista montado en una bicicleta con la transmisión invertida, o sea, pedaleando al revés.  

Acaba sus vueltas, más de un centenar, se descalza con calma y se pone, también tranquilamente, una botas de patinar. Y otra vez a dar vueltas, ahora patinando, evitando la esfera y, de vez en cuando, pulsando unos botones situados alrededor de la pista que inician pequeños redobles grabados. 

Un no parar de dar vueltas

Después de un par de cambios de vestimenta Vogel se calza otro par de zapatos y se pone a correr colocando platos de cerámica encima de unos palos verticales que hace girar para que mantengan la cerámica en equilibrio. Pero, a diferencia del número clásico de platos chinos, en Ceramic Circus los platos pierden velocidad circular, se desequilibran, caen y se rompen mientras el artista corre de unos a otros, tropieza con cables, le caen aparatos… Un desastre hecho aposta que termina, y con él el espectáculo, con la esfera que da vueltas a la pista chocando con fuerza contra una tabla y rompiéndose en mil pedazos. 

Ceramic Circus es un espectáculo corto, que juega con la repetición, las vueltas, la percusión y el fracaso de un modo singular. Levantó muchos aplausos.

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