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Ino Kollektiv: ¿Cuánto pesan siete mujeres?
Reportaje - 02/11/2020 - Marina Suleymanova.

Siete mujeres de seis nacionalidades distintas, cada una con un universo personal con mucha identidad, aprovechan el esfuerzo colectivo para hacer portés acrobáticos donde cada una de ellas puede portar y volar. Hablan seis idiomas diferentes y dicen que “siete mujeres, no pesan mucho en este mundo”.

El primer encuentro del colectivo tuvo lugar en septiembre del 2018 en Cronopis, un espacio de circo de Mataró (Barcelona). Hicieron una residencia de tres semanas en la que, por primera vez, se conocieron entre ellas. “De broma, decíamos que éramos un grupo de terapia para ágiles y portoras que se habían quedado sin compañero de trabajo o no habían podido hacer mano a mano tal y como les hubiera gustado”, recuerda Eva Luna Frattini, actriz ítalo-argentina y ferviente lectora, que después de su máster en Filosofía se ha formado en la escuela de circo Piste d’Azur, Francia. El encuentro de Cronopis fue la primera prueba para ver si las siete acróbatas podrían funcionar como un grupo. Al final de la residencia, las artistas decidieron montar un colectivo y seguir adelante con la creación.

El trabajo empezó por el tema de la comunicación. Hablan seis idiomas diferentes y estar traduciendo constantemente con paciencia y escucha fue todo un aprendizaje. Desde el principio han decidido hacer reuniones no solo para hablar de cosas organizativas, sino también para preguntar cómo están. Alba Ramió, portora nacida en cuerpo de ágil y artista catalana formada en la escuela Rogelio Rivel de Barcelona, explica: “Más adelante hubo una pequeña época en la que olvidamos este ejercicio y tuvimos que recordar lo importante que era. Para mí la palabra circo siempre va acompañada de la palabra social”.

Primera creación

Al empezar la creación de su primer espectáculo, se dieron cuenta de que cada artista tiene distintas herramientas y técnicas de trabajo. Así que decidieron llevar el desarrollo de la producción, dirigida por la fuerza del colectivo, de una manera especial. Cada día el grupo realizaba una búsqueda propuesta por una o dos artistas. Grabando todo el proceso de creación, después del ensayo las jóvenes acróbatas miraban los vídeos, escogían el material y al día siguiente trabajaban las ideas que les parecían interesantes. “Lo que presentamos en la muestra final de Cronopis eran las escenas principales, que luego hemos seguido trabajando y modificando, pero los temas que salieron en esta primera residencia todavía están en el espectáculo”, dice Lavinia, artista ítalo-española y formada en la escuela Rogelio Rivel de Barcelona y la Flic Scuola di Circo de Turín de Italia, que ha descubierto su papel de portora gracias a Ino.

Ino Kollectiv se dio a conocer en junio de 2019 en el festival Circada de Sevilla, donde estrenó su primer espectáculo INO, y anteriormente el festival había acogido la producción dentro de su programa de coproducciones. A parte de las transformaciones personales, el colectivo destaca que todo el proceso de trabajo ha sido especialmente una gran experiencia humana. “Fue sorprendente ver cómo un grupo que no se conocía de nada se juntó de una manera tan intensa. Para muchas de nosotras es la primera creación en general. Encontré este colectivo justo al salir de la escuela de circo, nunca había creado un espectáculo”, añade Lavinia.

El espectáculo INO cuenta con varias miradas externas. El acróbata Fernando Melki las ayudó a crear un lenguaje común en la técnica. Las jóvenes acróbatas recuerdan que con Melki hicieron cosas que nunca pensaron que llegarían a hacer, que les dio un empujón y las animó a creer en el potencial de su proyecto. El colectivo también ha colaborado con Quim Girón, que las ayudó de cerca y de lejos. Además, las artistas han hecho un laboratorio de creación con Alba Serraute, abriéndoles las puertas a las preguntas que aún tienen que responder. En su última residencia de creación, realizada el pasado febrero en la Académie Fratellini en Saint-Denis de Francia, INO recibió el asesoramiento de Catherine Dubois.

Diálogo con el público

El nombre del colectivo viene de la lengua esperanto, en la que el sufijo “ino” se añade a las palabras para formar el género femenino. Reflexionando sobre el tema del nombre, las artistas mantuvieron un largo debate sobre la necesidad de un idioma común, que les permitiera entenderse sin complejidad, pero que las dejaría sin la riqueza idiomática. “Gracias a la falta de comunicación nosotras hemos conseguido encontrar las estrategias para comunicarnos”, dice Alba. Entonces, a propósito, eligieron un nombre escrito en un idioma que no se habla, para que el público pueda encontrar su propia manera de dialogar con ellas. “Querido público, es importante que entendáis que os queremos. Si os pisamos, si os enseñamos nuestra lengua, si os robamos un vestido, pensadlo intensamente: os queremos”.

La crisis sanitaria de la covid-19 ha llegado justo después de la residencia del colectivo en Francia y antes del inicio de la temporada de los festivales de primavera. Trabajar a distancia no es una novedad para Ino Kollektiv, ya que las artistas residen en diferentes países y están acostumbradas a las reuniones en skype y a los entrenamientos en solitario. “Al principio, todo me parecía normal, nunca estamos juntas, así que era un tiempo sin INO. Lo que más me preocupa es lo que pasará después del verano”, añade Noémie Olphand, la artista francesa más joven del grupo, graduada en la escuela de Cirko Vértigo en Torino, a la que le encanta inventar nuevos juegos y entretener a las otras con sus peripecias.

Confinadas en varios países

Debido a la pandemia, todas las residencias y actuaciones del colectivo programadas para los meses de primavera y verano han sido canceladas o pospuestas. El colectivo está preparando la versión indoor del espectáculo INO, por si la situación de las actuaciones de calle no se resolviera tan pronto como se espera. Además, confinadas en diferentes países, las artistas esperan que la apertura de las fronteras no se haga de rogar demasiado.

Ino Kollektiv forma parte de la Cie L, compañía francesa con sede en la región Sur (Provenza-Alpes-Costa Azul) que ofrece espectáculos de circo contemporáneo. A parte de Eva Luna, Alba, Lavinia y Noémie, que han participado en nuestra entrevista virtual a mediados del mes de abril, el colectivo también está formado por la verticalista bretona graduada en la escuela de circo Arc en Cirque de Chambery, Chloé Lacire, una mujer de porcelana irrompible y la más estructurada del grupo; la artista americana Clara Peters formada en la Scuola Romana di Circo y en la Rogelio Rivel de Barcelona, que tiene la cara extremadamente flexible y es capaz de hacer unas muecas sorprendentes; y la verticalista alemana, Rebecca Vereijken, poseedora de la risa más contagiosa, graduada en la Académie Fratellini y en la escuela de Clown de Paris, Le Samovar. Además, la producción cuenta con la música original del compositor Pol Jubany, creada especialmente para INO y que se convirtió en la parte esencial del espectáculo.

Transformando y reconstruyendo la técnica de portés, Ino Kollektiv elige vivir en un aprendizaje permanente y en un constante proceso de creación. Comprometido con la investigación perseverante del cuerpo, el colectivo se ha dado cuenta de que las presiones sociales pesan más que aguantar el peso de otras personas. Las acróbatas de Ino Kollektiv se portan y se soportan. Siete mujeres no pesan mucho en este mundo. ¿Y si se apilan?

Foto: Afrolead Image.

(Artículo publicado en el número 65 de la revista Zirkólika). 

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