Producció Nacional de Circ: La nueva semilla del circo catalán


Producció Nacional de Circ: La nueva semilla del circo catalán

Producció Nacional de Circ: La nueva semilla del circo catalán

En un momento del espectáculo, la res­piración a fondo y taquicárdica de los siete jóvenes artistas llega a las gradas, percibiéndose también el sudor en su piel. Es una pausa que po­dría ser una buena metáfora de los grandes obstáculos que ha tenido que superar la pri­mera Producció Nacional de Circ de Cataluña, desde el proceso de selección del espectá­culo en el mes de noviembre del año 2019 — no exento de polémicas internas dentro del sector— hasta el duro golpe financiero que supuso la retirada de la Fundacio Teatre Prin­cipal de Palma; pasando evidentemente por la pandemia, que obligó a iniciar la creación de manera virtual y, como dice el programa de mano, ensayar con mascarilla.

El espectáculo arranca con una gran idea: una sardana circense que bailan juntos los siete artistas de la compañía. Después, Estat d’Emergència va de menos a más, con mo­mentos que parecen muertos cuya finalidad no terminé de entender si pretende alguna sensación o conducirnos a algún lugar. En cambio, diría que están brillantemente eje­cutados y dirigidos otros momentos del es­pectáculo, como la desgarradora escena de violencia entre dos de los jóvenes acróbatas: Júlia Clarà y Gabriel Salaün.

A través de unos diálogos sinceros y car­gados de emoción de Maria Palma y Raimon Mató con sus abuelas reales —Roser Bosch y Joanita Pagès— el espectáculo es una crítica feroz a la sociedad actual y a las dificultades de las nuevas generaciones para encontrar su lugar. El último texto de Raimon a su abuela Joanita es una bomba y toda una de­claración sobre un mundo que, si bien antes de la pandemia ya estaba al borde del colap­so, pues imaginémonos ahora. Se denuncian los desahucios, la doble moral burguesa y también a TV3, a quien el espectáculo criti­ca porque en uno de sus programas se hizo un tratamiento de las dificultades de la cul­tura hablando solo del Teatre Nacional de Catalunya y el Liceu. Y ya sabemos que los recursos que gestionan estos grandes equi­pamientos, frente al resto de la cultura, es una de las batallas de Joan Ramon Graell, director del espectáculo.

La noche del estreno, el pasado 28 de julio, asistió la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en un gesto de apoyo a esta producción que creo que hay que destacar por parte de la primera autoridad de Barcelona. También asistió una numerosa representación del de­partamento de Cultura de la Generalitat, con el director del Institut Català d’Empreses Cul­turals (ICEC), Miquel Curanta, al frente. Cu­ranta ha sido el artífice con todo su equipo de la aprobación de un Plan de Impulso al Circo. Dicho Plan de Impulso presentado hace un año, con un presupuesto de un millón de euros, se terminó con celeridad y precipita-ción, pero en este caso las prisas han aca­bado siendo un acierto y lo que se presentó como un plan de impulso puede terminar siendo perfectamente un plan de rescate, ante la precarización que la pandemia ha agravado aún más.

La Producció Nacional de Circ se ha sobre­puesto a muchos obstáculos que ha podido superar, y se pudo salvar gracias al payaso Leandre Ribera, que cedió su espacio de crea­ción para que la compañía pudiera hacer una residencia cuando todos los espacios públicos estaban cerrados por la pandemia.

Se trata de una excelente iniciativa que lo-gra articular por primera vez, y justo en el momento más complicado para la cultura, lo que hacía años que se pedía: la creación de un circuito que permitirá que los teatros de Cata­luña programen este espectáculo de gran for­mato. Hay aspectos enormemente positivos, como la apuesta de la Generalitat para crear una producción de circo, y también porque en el espectáculo se da la oportunidad a siete jóvenes artistas con una media de 26 años de edad, la mayoría de ellos desconocidos has­ta ahora en el campo profesional. Son María Palma, Lara Renard, Carlos Francos, Gabriel Salaün, Júlia Clarà, Raimon Mató y Bruno Toso del Valle, el artista que cierra el espectáculo con un brillantísimo número de cinta elástica y que desafortunadamente cayó lesionado tras el estreno. Los iremos conociendo mejor, segu­ro, porque con este espectáculo han demos­trado ser la nueva semilla

 

(Artículo publicado en el número 66 de la revista Zirkólika)

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