El Gran Dimitri y Odoroff: presentadores de nuevo cuño

El Gran Dimitri y Odoroff: presentadores de nuevo cuño

El Gran Dimitri (Antonio J. Gómez) y Odoroff (Maximiliano Stia) son dos presentadores de moda que han irrumpido con fuerza los últimos meses. En este artículo, publicado en el número 36 de la revista Zirkólika, explicamos el porqué de su éxito.

El Gran Dimitri

Hace magia, pero no es mago. Desarrolla artes acrobáticas, pero la acrobacia no es precisamente lo que mejor se le da. Baila, aunque ni la danza ni el hip hop son su fuerte. Y, eso sí: habla, cuenta, relata, analiza, reflexiona, manifiesta. Y podría estar media vida sin parar. Ahí sí, claro, porque el lenguaje sí que es lo suyo. Se expresa a base de humor, de anécdotas, de una vida tan imaginaria como real. Porque es tan difícil quitarse la sonrisa de la cara cuando se tiene delante a El Gran Dimitri como olvidarlo. Una vez lo conocemos, queremos tenerlo cerca para siempre, que sea nuestro amigo, que nos cuente más y más cosas. Y aún más: queremos que todos nuestros amigos sean como él: sinceros, sencillos, directos y divertidos.

Antonio J. Gómez es quien ha dado vida a El Gran Dimitri, una especie de alter ego que, afirma Antonio, “surgió de casualidad”. Una opinión que bien se puede rebatir: no surge tanto de la casualidad como del trabajo desarrollado a lo largo de los años, de la década que este joven granadino –concretamente, lojeño- de 31 años ha dedicado a trabajar, forjarse en calle y escenarios y a formarse en España y Francia. Ya se sabe que la inspiración, que la genialidad, debe pillarte trabajando, y Antonio no fue casualidad. “El día que decidí escoger a Dimitri ni por asomo pensé que se iba a convertir en esto, en tener compañía propia. Sí, parece ser que era el momento de hacer algo en solitario, no tenía más remedio… Y a raíz de esto me he dado cuenta de que me apetecía mucho trabajar solo y lo más importante: lo necesitaba”, cuenta.

El personaje nació de la mano de un espectáculo junto a Daniel Álvarez llamado Mihail y Dimitri, fue este último quien se independizó: presentó una gala en la carpa que la Asociación de Circo de Andalucía (ACA) tiene en Cubillas y, a partir de ahí, paso a paso, se convirtió en un personaje inolvidable. Primero, porque su historia conmueve: la de un ser llegado desde algún país del este con la única intención de buscarse la vida como artista emulando a su abuelo. Segundo, por su sencillez: por cómo afronta la felicidad desde la mínima expectativa. Tercero, por su buen humor ante la vida y lo cotidiano. Y, cuarto, por la gran seguridad que Dimitri tiene en sí mismo. Y, bueno, finalmente, también ha conseguido desarrollar cierto don de la ubicuidad: porque puedes encontrártelo ocho días seguidos en Málaga como parte de la gala Circo de Navidadpero también en los Domingos clown en la sala Almazen en Barcelona. Un personaje que “va creciendo día a día” y que lo ha hecho desde una base muy sólida: “Creo que lo difícil realmente es aceptar en qué es uno bueno. Hablo de aceptar que no somos buenos en todo”.

Quizás en lo único que ni Antonio ni Dimitri están seguros es en cómo será el futuro. Más aún, mirándolo desde el sur. “Me gustaría quedarme aquí, pero ya estoy pensando en irme si quiero desarrollar mi trabajo. Nos vemos obligados a irnos porque no hay apoyo. Y no me voy por estar cansado de luchar, porque sigo haciéndolo, sino por no quedarme en la cola”, reivindica esta compañía andaluza que, como otras muchas en Andalucía, luchan desde la ACA para que el circo se haga valer ante instituciones y, por supuesto, público.

Odoroff

Maximiliano Stia -más conocido como Odoroff- nace en Argentina, Buenos Aires, en el año 1975. Con apenas dieciséis años, empieza su formación en la Escuela de Circo Criollo y un tiempo después, alrededor de 1995, comienza su andadura profesional. Unos años más tarde, allá por 2001, Maximiliano trabajaba en Argentina “pero no había ni un conejo que llevarse a la chistera.” Fue en esta situación cuando decidió trasladarse a Cataluña y emprender un nuevo reto. Y podríamos decir que no le ha ido nada mal: ha trabajado en espectáculos de calle, de sala, en cafés teatro, realizando eventos… 

Sobre sus preferencias entre actuar en la calle o en una sala nos cuenta que “la sala te permite realizar efectos de magia más espectaculares puesto que, las luces y otros recursos, ayudan a conseguir una concentración que favorece los climas que quieras crear. También corre a tu favor el hecho de que la gente esté sentada tranquilamente.” Por otro lado, en la calle  “la sensación es de libertad y cercanía. Tienes al público tan cerca, que la función la vamos haciendo entre todos. Además, normalmente pasan cosas imprevistas y salen más situaciones que parecen improvisadas; siempre hay perros que lloran, niños que ladran, borrachos que quieren pasar por el medio, y todo ese material te da posibilidades extraordinarias para sacarle provecho.”

Una de las facetas más trabajadas de Odoroff es la de presentador, tarea que realiza  a la perfección. En su opinión, “un buen presentador tiene que tener simpatía para conectar con el público, recursos para sorprenderle” y algo muy importante, “sentido común y un reloj, para saber cuando irse.” Remarca que la función principal de un presentador es “hacer que los demás brillen y el espectáculo sea más dinámico.” Últimamente hemos podido verle como presentador en uno de los cabarets programados en el marco del Festival Grec 2012, además de en el, ya citado, espectáculo Maravillas, 16é Circ d'Hivern. Gracias a éste último, y a su exitosa participación en él, podríamos decir que ha ganado una cierta popularidad.

Hablando un poco de su experiencia, de los escenarios que ha pisado y de artistas con los que ha compartido momentos en la pista, cuenta que le gustaría presentar “en una noche de humor y ensueño, a Jerry Lewis, seguido por Chiquito de la Calzada, con un número de Peter Sellers.” Añade que habiendo presentado a muy buenos artistas “los que más placer me dieron son los compañeros de Maravillas, 16è Circ d'Hivern, de la Familia Bolondo.” Y tajantemente, nos dice que no tiene ganas de volver a presentar a “Claudia Schiffer, que es una pesada. Cada vez que me la encuentro me dice ‘ese truco ya me lo hizo Deivid’”

Sobre la situación actual del circo comenta: “A veces le sobran las miradas al ombligo y le falta ponerse en el lugar del público. Como espectador, me gusta que me sorprendan, que me diviertan, que me transporten y por qué no, que me hagan reflexionar.” Ahí queda dicho.

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